Poema 1
el 13 jul En: Imagen - 9 comentarios
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
OIVERIO GIRONDO
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muy bueno me encanta!
coisido
muy bueno
Es precioso lo que has dejado plasmado aquí en tu blog. Que palabras tan bellas hacia una mujer.Y más viniendo de un hombre...pocos he visto hablar así de hermoso, sobre una mujer. Te honra, pués. Quedé maravillada...
Si no te molesta, volveré a pasar por aquí.
Saludos.
muy bueno el texto, y muy buena la película...
te gustó?
"eso sí, no le perdono que no sepa volar!. Desde que vi la película, aquella frase se me quedó grabada.
Buen gusto!
Muy chulo el post, precioso.
Quién fuera María Luisa, y no una vulgar mujer terrestre.
¿Pero no tendrian que volar los dos?, es que sino uno ha de llevar el peso del otro y le podria refrenar en el vuelo.
salu2
Persevera que alguna vez y en algún lugar te seducirá una mujer terrestre. tendrá todo lo que sueñas, todo lo que imaginas. Como soñadora que soy, espero y deseo que alguna vez concilies realidad y sueños. Algo de eso dejo plasmado en mi blog.
Te seguiré leyendo.
Un saludo
.."y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme"
Oliverio Girondo
Muy lindo,.... me gustò.
Tu pàgina es muy cautivante, la seguirè leyendo.
Besos